¡Hola, soy Eli!
Mi nombre es Elizabeth Sandoval, fotógrafa profesional y licenciada en Diseño Gráfico.
La fotografía ha formado parte de mi vida desde que tengo memoria, aunque nunca imaginé que terminaría convirtiéndose en mi amada profesión y en una de las formas más importantes que tengo de entender el mundo. A los doce años comencé a estudiar cinematografía con el escritor Alejandro Archundia, quien solía repetirme una frase que me acompaña hasta hoy:
“Siempre observa más allá de lo que los demás ven”.
Aquellas palabras transformaron mi manera de mirar y dieron inicio a una búsqueda constante por todo aquello que existe más allá de la apariencia: la esencia, los momentos que nos transforman y las historias que dan forma a quienes somos.
Egresé de la Escuela Activa de Fotografía y soy licenciada en Diseño Gráfico por la Universidad del Valle de México. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en retrato editorial, marca personal, fotografía comercial, arquitectura, gastronomía, producto, proyectos documentales y eventos sociales. También he participado en exposiciones colectivas y colaborado con artistas, emprendedores, instituciones educativas y proyectos culturales.
Mi trabajo ha formado parte de campañas de adopción animal, proyectos para Netflix, Trasmuro, el Chef Omar Sandoval, la academia culinaria SACCHI y diversas iniciativas creativas y editoriales.
Una de mis fotografías tuvo el honor de ser seleccionada para la portada de la revista Yucatán Today en su edición número 438.
Además de la fotografía digital, siento una profunda fascinación por los procesos fotográficos antiguos. Disfruto trabajar con cámaras analógicas, formatos medios y grandes, así como explorar técnicas históricas como la cianotipia, los virados, el salado y otros procesos artesanales que me recuerdan la magia que existe detrás de cada imagen.
Hoy vivo en Yucatán, cuya luz, calma y riqueza cultural se han convertido en una fuente constante de inspiración. Aquí nace El Retrato de Toh, un proyecto creado para retratar a las personas en aquellas etapas que merecen ser recordadas: nuevos comienzos, proyectos personales, cambios importantes, historias familiares y momentos que con el tiempo adquieren un significado aún más profundo.
Creo que las fotografías más valiosas son aquellas que nos permiten volver, aunque sea por un instante, a las personas que fuimos.
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